El futuro de nuestro presente reclama vientos de transformación. El mundo necesita virar hacia una realidad más sostenible, descarbonizada, y el motor de ese cambio está impulsado por la esperanza que supone una energía limpia y en perfecto equilibrio con el entorno que ocupa, caso claro de la eólica.

De lo que hagamos -o no hagamos- en los próximos años dependerá en gran medida el mundo del mañana, el planeta que leguemos a las próximas generaciones. En nosotros está trabajar porque ese legado mejore el espacio que ocupamos en estos momentos o, por el contrario, sea una herencia envenenada.

En este sentido, y como decíamos al principio, la energía eólica se posiciona como un pilar fundamental en la matriz energética mundial.

Los datos hablan por sí solos: en 2023, supuso en España un 27% de cobertura de la demanda eléctrica y un 24% de la generación eléctrica.

Además de ser limpia y sostenible, ofrece seguridad de suministro y reduce la exposición a las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles.

Más allá de los números actuales, la eólica atesora una importancia estratégica fundamental ante los desafíos que abordan la Agenda 2030 y 2050. Especialmente, si hablamos de España, que trabaja ya hacia un aumento del 42% de energías renovables y el 74% de generación renovable de cara a 2030.

Esa contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) están reforzados de manera clave por la energía eólica, capaz de sustituir la importación de millones de barriles de petróleo y generar ahorros significativos. Se dejaron de emitir 32 millones de toneladas de CO2 gracias a la eólica, destacando su potencial para mitigar el cambio climático.

Vientos de Futuro, una iniciativa impulsada por destacadas entidades, impulsa la trascendencia de esta fuente limpia y sus contribuciones al desarrollo sostenible del territorio.

Un desarrollo que también incide de manera muy importante en la economía y que, por supuesto, tendrá una incidencia directa en otros aspectos igual de importantes para nuestra sociedad como la generación de una independencia energética libre de fluctuaciones geopolíticas, así como en la tan deseada electrificación de la sociedad a partir de fuentes renovables, todo ello, retos para nuestro propio país y para la Unión Europea en la que nos englobamos.

Si no trabajamos en esta línea, ya hemos visto hasta qué punto de vulnerabilidad económica nos exponemos al depender de la energía exterior.

La solución radica en acelerar la transición energética hacia fuentes autóctonas y verdes, reduciendo así la dependencia de los combustibles fósiles y preservando en la diversidad cultural y biológica.

Un aspecto cultural

La sostenibilidad se ha convertido en algo mucho más importante que datos macro y explicaciones técnicas, hoy en día es un aspecto cultural de suma importancia para los europeos.

No sólo eso, cada vez está más arraigada a nivel global, una gran noticia si tenemos en cuenta que la colaboración y el compromiso de todos es esencial para impulsar un modelo energético eficiente y autóctono, crucial para una sociedad más sostenible a nivel planetario.

Ese aspecto cultural del que hablamos ha calado también de forma decisiva en España. De hecho, nuestro país es líder en energía eólica, lo que supone una poderosa palanca para la generación de energía limpia en particular y para el impulso económico en general.

España alcanzó los 61.069 GWh, cubriendo el 24% de la demanda y contribuyendo significativamente al Producto Interior Bruto (PIB). Una apuesta que tiene una importante traducción en creación de empleo con un aumento del 14% durante el pasado año.

Estos datos tienen aún más mérito si tenemos en cuenta que se dan en un contexto inflacionario. A pesar de ello, España ha sido el quinto exportador mundial de aerogeneradores, generando 2.512 millones de euros en el pasado ejercicio.

Apuesta por aquello que nos une

Vientos de Futuro, impulsando siempre el valor más cualitativo de la energía eólica, ha querido apostar fuerte por integrar esta energía con tanto presente y mucho más futuro entre todo aquello que nos une y nos define: la naturaleza, el patrimonio y la biodiversidad de todos aquellos territorios que conforman España.

Por eso, desde Vientos de Futuro han creado la primera Guía de Ecoturismo Eólico, que ofrece rutas por distintas zonas de España para mostrar la convivencia armónica entre parques eólicos, entornos naturales e históricos y habitantes. Colaborando, además, en el desarrollo rural e impulsando oportunidades económicas y laborales.

Con parques eólicos presentes en más de 1.000 localidades, se busca la coexistencia de energías limpias con actividades tradicionales. Una iniciativa que casa a la perfección con un movimiento cívico y colaborativo como Vientos de Futuro, que trabaja para impulsar el desarrollo sostenible de la energía eólica en España con más de 50 organizaciones comprometidas.

El futuro está ahí: en la colaboración, en la armonía, en el desarrollo, en la escucha y también en la perfecta combinación entre entorno y ciencia, entre personas y tecnología, entre historia y legado, futuro y perspectiva.

Del trabajo de todos, de la voluntad de todos, dependerá que el mundo del mañana sea el mundo que merecen los que vengan después de nosotros.

Es nuestra responsabilidad, pero también nuestra oportunidad: una energía más limpia para un mundo mejor y más justo.

Fuente: https://efeverde.com/la-energia-eolica-es-el-motor-del-futuro-sostenible-por-carlos-marti/