• En España hay varios proyectos para acumular energía en el subsuelo
  • Esta puede ser la solución para la intermitencia en la producción de las renovables
  • Se estudian minas, cavernas y antiguos yacimientos para almacenar energía

El almacenamiento geológico de energía es un elemento clave para asegurar el suministro energético, pero también para el desarrollo de las energías renovables, especialmente la solar y eólica. La naturaleza intermitente de estas fuentes de energía hace necesario su almacenamiento durante los periodos con excedente para compensar los períodos con baja o nula producción de energía, es decir, cuando no haya sol o viento. El almacenamiento en el subsuelo es una solución técnica y económicamente viable para acumular grandes cantidades de energía renovable, con una alta eficiencia, bajos costes operativos y que permite una rápida respuesta en momentos de alta demanda.

El excedente de energía se puede utilizar en la fabricación de moléculas de hidrógeno mediante electrólisis del agua o bien en comprimir el aire de la atmósfera para luego almacenarlo a gran presión en el subsuelo y posteriormente utilizar estos gases para la generación de electricidad en turbinas. En el caso del hidrógeno, por haber sido este generado con energía renovable, entra en la categoría de hidrógeno verde. En el caso del aire, éste es comprimido mediante el excedente de energía procedente de las renovables en un proceso que apenas emite CO2.

Cuando se necesite convertir en energía, lo único que hay que hacer es ‘extraer’ ese hidrógeno almacenado en el subsuelo y canalizarlo hacia una pila de combustible (un proceso que solo se aplica al hidrógeno). Allí, según explican los expertos de Acciona, se une de nuevo con oxígeno procedente del aire y se obtiene la energía eléctrica. De este modo, el único residuo que deja el proceso es agua, un sistema limpio y sostenible.